
Llegó él solo con su piano, con ganas de trabajar con gente nueva, esos músicos ingleses que algunos de sus colegas le habían dicho que eran sorprendentes, con más talento y más alma que la mayoría de los nombres habituales americanos. Cuenta la leyenda que la primera idea del killer, era la de invitar a esas sesiones al gran Dickey Betts, pero al final desechó esa opción y se decidió por invitar e esos "sorprendentes valores británicos".

Sólo tenemos que escuchar esa electrizante versión del mega clásico "Memphis" donde la guitarra del Ten Years After, Alvin Lee, saca chispas, para darte cuenta que la magia fluyó con fuerza en aquellas sesiones.
Se cuenta también que a pesar del poco tiempo que estuvo, el gran Rory Gallaguer conectó de forma excelente con el siempre difícil carácter del killer, al parecer Lewis se quedó alucinado cuando el irlandés desplegó toda su pirotecnia en una asombrosa "Singin´The Blues". Se habla de que Lewis le hizo una oferta para que se fuera con él a América, pero que nuestro hombre declinó amablemente.
Haber estado en aquellas jams ha sido de siempre uno de mis grandes deseos en esa supuesta e imposible opción de poder viajar en el tiempo. Escuchad amigos, esas impresionantes revisiones de "Drinkin´Wine Spoo Dee O Dee", "Bad Moon Rising" o "No Headstone On My Grave" y decidme si no están en esas canciones, la más pura esencia del rock´n´roll.
Un disco mágico. Todo talento y sabiduría en sus surcos. Y cierto lo que cuentas. Rory dejó al Killer noqueado! Saludos!
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